
Publicado: 06-07-2010
Timadores, timados y recompensasJuan José Morales
En varias ocasiones he escrito acerca de esos fraudulentos mensajes de correo electrónico que me llegan —al igual que a otros muchos lectores— un día sí y los demás también, acerca de cuantiosos depósitos que permanecen en algún banco africano por la muerte en un terrible accidente aéreo del acaudalado cuenta habiente y toda su parentela, sin que haya quedado nadie vivo para reclamarlo. O bien, porque el dueño de aquel dinero, rey de algún pequeño reino africano, fue asesinado durante uno de tantos cuartelazos y su desventurada hija no puede reclamarlo dado que las costumbres tribales se lo impiden por su calidad de mujer. O porque esa fortuna fue amasada por un funcionario corrupto y no puede retirarla sin ser arrestado.
En cualquier caso, el su-puesto remitente —que puede ser lo mismo un alto empleado bancario, una princesa africana o el propio político corrupto—, ofrece darme una suculenta ta-jada de ese dineral si acepto que se transfiera a mi cuenta bancaria, para lo cual —obviamente— debo proporcionarle ciertos datos, incluso las claves de acceso de mi cuenta.
Desde luego, debe haber quienes caigan en el garlito —y terminen viendo vaciada su propia cuenta—, pues sólo así se explica que los timadores continúen activos. Pero como tal estafa ya resulta demasiado conocida pese a todas las variantes usadas para disfrazarla, ahora ha surgido una que no puedo menos que calificar como ingeniosa: se me ha notificado que las autoridades acaban de atrapar a los pícaros que timaban gente de tal manera, y como mi nombre apareció entre los de posibles víctimas, me he hecho acreedor a una generosa compensación económica.
El mensaje de marras —que sin duda ha llegado también a lecto-res de esta columna—, escrito en pésimo español y casi ininteligible, supuestamente fue enviado por una tal Erika Smith, “presidente del (sic) Delito Económico y Financiero Comisión Operaciones Extranjeras, Lagos Nigeria”. Dice en líneas generales que como parte de sus acciones contra los defraudadores y embaucadores que operan desde Africa, las autoridades han detenido a cierto número de ellos y recuperado una buena cantidad del dinero que habían estafado. Es una enorme suma, y en un acto de justicia, “la comisión de las Naciones Unidas de Lucha contra el crimen y el Gobierno del Reino de Estado (?) han pedido el dinero recuperado de los estafadores que se repartirán entre 100 personas Suerte en todo el mundo.”
Y añade el mensaje (sigo transcribiendo literalmente): “Este co-rreo es s han dirigido a ti porque tu dirección de correo electrónico se encuentra en uno de los artistas y archivo de estafa disco duro del ordenador en nuestra custodia aquí en Nigeria. Usted está por lo tanto ser compensados con $4.5 millones de dólares. ¿Quién dice que son abogados / Agentes de la Lotería de funcionarios del banco que tiene dinero para la transferencia o quiero que seas los familiares de esos fondos que no existen.” (??????)
¿Y qué debo hacer para recibir tan apetitosa suma? Muy sencillo. Sólo debo ponerme en contacto con un cierto Mr. Green Patterson, proporcionarle los datos que me pida, y él de inmediato me enviará una tarjeta bancaria con la cual podré retirar el dinero “en cualquier cajero automático en cualquier parte del mundo”. Pero para que no vaya yo a alocarme y comenzar a dilapidarlo, se me impone una pequeña limitación: “el máximo es de cinco mil dólares sólo por día”.
De cualquier manera, se trata de una cantidad nada despreciable. La sola idea de poder sacar cada mañana cinco mil dólares del primer cajero automático que se le atraviese a uno en el camino, día tras día, inclusive domingos y días festivos, durante dos años y medio, es para hacerle agua la boca a cualquiera.
Pero aquí se aplica perfectamente aquella máxima de que si algo parece demasiado bueno para ser cierto... no lo es.
Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx
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